A
pesar de todo, la idea de que esta carta se pierda para siempre me
resulta tan insoportable como la de dejarte. Y como no tengo alternativa
sobre lo segundo, al menos puedo decidir lo primero: te entrego la
carta porque tienes todo el derecho de saber lo que he escrito para ti.
Escribo
estas líneas al amanecer. Te contemplo mientras duermes no por primera
vez sobre mi cama, pero si quizá la última. Con el tiempo que pasamos
juntos he notado que cuando sueñas tus parpados se vuelven inquietos.
Siempre quise saber lo que pasaba por tu cabeza. Me gustaría colarme
dentro de ella y ver el mundo a través de tus ojos. Verme a mí como tú
me ves. O quizá prefiero no verlo. A lo mejor, si lo hiciera, la
sensación de que estoy perpetuando una gran mentira será aún más intensa
y no lo superaría.
Te
pertenezco. Podrías hacer lo que quieras conmigo y yo lo permitiría.
Podrías pedirme cualquier cosa y yo aria lo que está en mis manos por
complacerte. Mi corazón me dice que este es el mejor y mayor sentimiento
que jamás he albergado. Pero mi mente es capaz de distinguir entre lo
que significa desear lo que no puedes tener y desear lo que no debería. Y
yo no debería desearte.
La
verdad varios de mis amigos me preguntaban si podían salir contigo.
¿Sabes que respondía?... que tú eras mío… Pero ahora está bien, ya que
tú no eres más mío y después de que leas por completo, no quedara más de
nuestra relación. Solo por favor perdóname…
Te amo…
Y
solo por que eras mi amigo no podía decirte que no puedo dormir por tu
culpa y aunque mi ánimo estuvo mal cuando me dijiste sobre tu boda,
sonreía forzado y lo notabas… pero nunca te diste cuenta de mis
sentimientos. No pudiste ver que aún sigo amándote. Mi corazón no está
listo para dejarte ir, aun pienso que deberías decirle que no… que él no
es la persona correcta para ti, que no lo amas y que no le perteneces…
¿Qué debo hacer?
Aun
ahora, mi corazón no está listo para verte caminando asía el altar, por
eso hui como un cobarde. Soñare con que le dijiste que no, que no
puedes casarte por que estas esperando por mí y que soy el único al que
amas… ¿Acaso es imposible?
Llevo
toda la noche viéndote dormir y pensando cómo escribir todo lo que
siento, observando la luna salir y desaparecer, y proyectando su sombra
sobre tu cara en blanco y negó. Nunca había visto nada tan bello,
incluso la luna me da la mejor visión antes de mi partida. Pienso en la
vida que habríamos podido llevar si las cosas hubieran sido distintas,
una vida en que estas noches no sean un acontecimiento aislado, separado
de la realidad, sino parte de nuestro día a día. Pero las cosas no son
distintas, y al mirarte no puedo dejar de pensar en que fui yo el que
provoco que no me miraras de forma distinta a un hermano.
Esta
noche, cuando te pida ir a mi departamento, desearía que la recordaras
como lo hago yo. Una noche que sería la primera de muchas. Porque
cuando te pedía que durmieras junto a mí, en verdad quería era pasar
todas mis noches contigo. Por qué siendo un cobarde como lo he siendo
hasta ahora, no pudo decirte todo esto a la cara. Por eso ahora mientras
tu sostienes este pedazo de mi corazón, yo estoy ahogándome lejos de tu
felicidad.
No te culpare si me odias. De hecho, sería lo mejor.
Mientras pueda seguir soñando, soñare contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario